Qué hacer en Navidad – recomendaciones en Berlín, Copenhague y Bruselas

Berlín

Mi época favorita de frío en Berlín es sin duda Diciembre. La ciudad es Navidad y se nota con los cinco sentidos: se ven las luces por todas partes, se huele y se saborea la comida y la bebida navideña en todos los puestecitos de los mercados, se oyen las canciones típicas de la época y se siente el frío de la calle y el calor del vino caliente en las manos. Es verdad que anochece muy pronto, pero bueno, también es un buen mes para aprovechar a dormir más rato, no?

Aunque hay muchas cosas de Diciembre que me gustan, para este post las hemos resumido en 5 cada una, así que hoy te cuento mis 3 mercados de Navidad preferidos y dos cosas extras que seguro que no te decepcionan.

Mercados:

1- WeihnachtsZauber Gendarmenmarkt: el mercado de Gendarmenmarkt es mi preferido. Está en pleno centro de Berlín en una plaza preciosa (el ambiente lo es todo), tiene un escenario en el que siempre hay alguna actuación y muchos puestos cubiertos y no cubiertos para ir comiendo, bebiendo y comprando regalos. La única pega, si es que se puede considerar una pega, es que hay que pagar una entrada de 1€ y que suele estar bastante lleno. Para llegar coge la línea de metro U6 o U2 y bájate en Stadmitte. Enseguida lo verás. Ah, y ya que estás allí aprovecha a visitar la súper chocolatería Rausch Schockoladenhaus!

2- Mercado de Navidad del Palacio de Charlottenburg: seguro que si vienes a Berlín (o ya has venido) tienes en tu ruta el palacio de Charlottenburg, así que en Diciembre estás de suerte! Además de ver el palacio puedes pasar un rato en el mercado del palacio. Lo que más me vuelve a gustar de este mercado es la localización, es mágica. Muchos puestecitos (alguno cubierto), comida, bebida, regalos…buen ambiente! Para llegar mira las rutas de autobuses o si no te importa andar un ratito bájate en la parada de S-Bahn Westend (S41, S42 y S46).

3- Mercado de Kulturbrauerei: es más pequeño pero sin duda merece la pena ir si estás por la zona. Kulturbrauerei es una antigua fábrica de cerveza, de ladrillo rojo visto en el que ahora hay tiendas, discotecas y distintos locales. Decoran las paredes del patio con muchas lucecitas y lo llenan de puestos. Es una mezcla entre estilo industrial y navideño muy chulo. Además, si tienes frío o quieres hacer otro plan, hay muchas posibilidades por la zona (incluso un cine). Llegar es muy fácil: en metro con la U2 paradas Senefelderplatz o Eberswalderplatz, con el Tram 12, M1 y M10 bajándote en Eberswalderstr o en S-Bahn parada Schönhauserallee (este está más lejitos).

Dejando de lado los mercados pero siguiendo con el tema Navidad, mis dos últimas recomendaciones:

4- Las figuras de madera: verdaderas obras de arte talladas y hechas de madera que las venden todo el año pero son de Navidad. Al ser una cosa artesanal son caras pero si quieres darte un capricho o hacer un regalo especial, merece la pena porque son preciosos. Mis tres tiendas preferidas son: Bürgelhaus en Friedrichstr., Erzgebirgischer Weihnachtsmarkt en Nikolaiviertel (no tiene página web) y Dregeno Seiffen, al lado de los Hackescherhöffe.

5- Dulces de Navidad: son muy variados, hipercalóricos y muy dulces, peeeero, un mes al año no hacen daño, o eso me digo a mi misma. En los puestos de Navidad se pueden encontrar muchos de ellos, como los frutos secos garrapiñados, los corazones de galleta decorados (esos normalmente se regalan y no se comen), los quarkkeulen o quarkbällchen, que son una mezcla entre churro y buñuelo y los hay de distintos tamaños…bueno, muchos, prueba que no te decepcionarán. En las tiendas puedes encontrar muchísimos dulces como las galletas Spekulatius, Lebkuchen, Stollen y muchas galletas con sabor a Navidad. También hay tés navideños (suelen tener canela, manzana, naranja…) e infinitos calendarios de adviento de chocolate, cervezas, productos de belleza…a mi me siguen llamando la atención. Vuélvete loca y prueba todo lo que puedas!

 


Copenhague

Si hay alguna época del año que voy a echar especialmente de menos, sin lugar a dudas va a ser la Navidad. Te olvidas temporalmente del largo y frío invierno y disfrutas del ambiente navideño que se respira en las calles gracias a la decoración y las luces que se encienden desde casi mediados del mes de noviembre; y entre nosotros, los vikingos están taaan felices durante estos días.

1 -. Probar una Juleøl o cerveza de Navidad

El reparto de esta especial cerveza puede decirse que marca el inicio de la Navidad, podrás pedirla en los bares o comprarla en los supermercados desde el primer viernes de noviembre y durante las 10 siguientes semanas. Esta tradición que se remonta a los años 90, se ha institucionalizado con el paso del tiempo como el J-Dag, el día en que la cerveza de Navidad llega al mercado.

Empleados de la Carslberg vestidos con trajes azules de Santa se pasan la noche repartiéndola en las ciudades más grandes del país. Cada camión o coche de caballos visita aproximadamente diez puntos de venta durante la noche, ofreciendo una cerveza gratis a todos los clientes. No llegarás para aceptar la invitación, pero no deberías irte sin probarla.

2 -. De la bebida pasamos a la comida: flæskesteg, risalamande, klejner y pebernødder, son mis favoritos.

De todos estos nombres impronunciables que acabas de leer, sólo el primero de ellos es un plato salado, típico de la cena de nochebuena. El flæskesteg es un típico asado de cerdo que suele comerse acompañado de unas deliciosas patatas dulces, lombarda y salsa de su jugo. Habría que encontrar una familia vikinga que nos invitase para probarlo al modo tradicional, pero mi consejo es que pruebes la versión simplificada, el sandwich de flæskesteg, que podrás comer en el Tivoli o en alguno de los puestos callejeros como los que se encuentran en el mercado de Torvehallerne.

El resto de nomenclaturas impronunciables son algunos de los dulces típicos que se preparan en Navidad. El risalamande, el postre de la noche del 24, una especie de versión danesa de nuestro arroz con leche, servido con nata, almendras y salsa de cerezas. Las klejner y los pebernødder, las primeras una versión de nuestras rosquillas, y los segundos unas mini galletas de canela que suelen acompañar al café, podréis comprarlos en cualquier supermercado y pueden resultar un autentico vicio, sobre todo los últimos. ¡Avisados quedáis!

3 -. Imprescindible la visita a la tienda de porcelana de Royal Copenhague y ver la presentación de mesas de Navidad que cada año se encargan a diferentes artistas, no necesariamente relacionados con el mundo de la decoración.

Las distintas puestas en escena, porque son mucho mas que simples mesas, recrean distintos y variados ambientes, pueden visitarse gratuitamente desde finales de noviembre hasta el 31 de diciembre. Además del clásico diseño azul sobre blanco de los productos de la firma, durante estas semanas está a la venta una especial edición decorada con motivos navideños.

Como tip, la tienda está situada en la plaza de Amagertorv, en mitad de la comercial calle Strøget, está comunicada directamente con los famosos almacenes Illum Bolighus, un templo para los amantes del diseño y con el Royal Smushi Caffe, una combinación danesa japonesa donde poder disfrutar de unos fantásticos smorrebrød o sus deliciosas tartas.

4.- Visitar mercadillos navideños reales.

Probablemente te sorprenda la inclusión del adjetivo real, pero con ello quiere destacar el hecho de que aunque existen varios mercadillos en el centro de la ciudad, como en el puerto de Nyhavn o en la plaza de Højbro, donde poder disfrutar de un buen vino caliente o tomarse un perrito, mi mejor consejo es disfrutar de alguno de los que se alejen un poco como el que se celebra en la Carlsberg o incluso fuera de la ciudad.

Algunos de mis preferidos son: el que se celebra en el castillo de Kromborg en Helsingørg, ocupa distintas estancias del mismo, está lleno de pequeños puestos locales y es una buena excusa para visitar esta pequeña ciudad del norte de la isla, o los que se celebran en lugares más desconocidos como Grønnesegard. Si te interesan los mercadillos, te aconsejo visitar este enlace  para saber cuando y donde se celebran.

5.- La mejor decoración navideña de la ciudad viene marcada sin lugar a dudas por dos lugares: la mítica fachada del hotel D’Anglaterre y los jardines del Tivoli.

La fachada de este hotel de lujo situado frente a la plaza de Kogens Nytorv camino del famoso puerto de Nyhavn, es un espectáculo de luces que suele recrear escenas de cuentos infantiles y cuyo encendido suele congregar a bastantes personas. Este año es un tributo a uno de sus huéspedes más ilustres, el admirado Hans Christian Andersen y puede disfrutarse desde el 1 de diciembre hasta las 5 de la tarde del 24 de este mes.

Visitar Copenhague y no entrar al Tivoli resulta casi imposible durante todo el año, pero debería ser imperdonable durante su apertura por Navidad hasta el 31 de diciembre. Además de una decoración increíble para la que realmente me faltan adjetivos, podrás comprar algún souvenirs en su mercadillo o probar alguna de las delicias de las que te hablaba en el primer punto.


Bruselas

Un día todo cambia. Te has despertado exáctamente igual que el día anterior, mirando por la ventana y sopesando si la APP de tu teléfono que predice 2 grados y lluvia se equivoca o tienes que salir con gorro, capucha y guantes. <Bajas la calle y el transporte no funciona demasiado bien – noviembre y diciembre no son los meses más eficientes de la STIB en Bruselas. Coges un café para llevar y entonces te das cuenta: hay algo en el aire. Hay un ruido de repiqueteo distante. ¿No huele a chocolate caliente? ¿No huele desmesuradamente al dulzor del alcohol templado? ¿No es eso del fondo la noria de la plaza de Sainte Catherine? Eso es que empieza el mercado de Navidad. Es decir, que tenemos todo un mes de fiesta continua por delante, del 25 de noviembre a los primeros días de enero. Pero, ¿qué podemos hacer?

1. Les Plaisirs d’Hiver – no dejéis de entrar en el enlace, la web es maravillosa – engloban toda la celebración navideña bruseloi. Desde la Grand Place hasta la Place de Sainte Catherine, la ciudad es un mercado inmenso, lleno de puestos de comida, bebida y regalos. En la Place de las Monnaie está la pista de patinaje para grandes y pequeños. Este año, en el Boulevard Anspach encontramos una calle dedicada a Mongolia, con comida típica, productos artesanos y actuaciones culturales. Aunque perderse en cualquier parte del mercado es más que recomendable, Sainte Catherine acoge la zona más cuidada y bonita, con una gran noria iluminada al fondo. Si no has estado nunca antes en esta plaza, es interesante saber que vas a estar caminando por encima de su gran estanque, cubierto con tarima de madera para sostener todos los puestos del mercado.

2. Si vas a pasar el día o la tarde en el mercado, vas a pasar frío. Al fin y al cabo toda la fiesta está en la calle y en invierno suele llegar a la vez que los mercados. Una buena forma de combatir el frío es no parar de comer lo que ofrecen los puestos. La comída típica del mercado tiene todas las calorías necesarias para que aguantes un invierno en el Polo Norte en camiseta de tirantes. Para empezar tenemos la Tartiflette: patatas, cebolla, mantequilla, queso, nata y vino blanco, el plato que una abuela montañera te daría un domingo cualquiera para matar un resfriado. De postre, acércate o uno de los puestosartesanos de queso, embutido y confituras de la región de Les Ardennes. O, si aún tienes hambre o frío, una buena salchicha con cerveza negra te puede sacar del apuro. Y no pases por alto que todo el mercado huele a vino caliente especiado, que salva de una hipotermia en casos desesperados.

3. Las cervezas de Navidad son un clásico en esta época. No solo se degustan en el mercado, si no que puedes pedirlas en cualquier café o brasería. Suelen ser bastante dulces porque están especiadas. Cada brasería tiene su receta y, aunque las de las marcas más conocidas pueden comprarse fuera de temporada, algunas solo vas a poder probarlas durante este mes. Así que no pierdas el tiempo y, entre tartiflette y salchicha, píde una cerveza navideña.

4. El espectáculo de luces de la Grand Place y su árbol de Navidad son motivo de peregrinación a la plaza. Todos los días a partir de las 17 horas, los edificios de la plaza se iluminan al ritmo de la música. Villancicos, música clásica y Pop, que suenan durante 15 minutos, cada media hora, para que bailes con las luces – creedme, parece que no, pero todos los años acabo haciendo el tonto con la musiquita.

5. Esto no es una recomendación. Es una OBLIGACIÓN: hay que ir de chocolaterías. Y puede que estéis pensando si vais a poder comer algo más, pero tranquilos, porque no hace falta. Simplemente podéis pasear por Les Galeries Royales o por la Place du Grand Sablon para admirar sus escaparates y comprar algo especial para regalar o llevarse a casa. La decoración Navideña de las tiendas de chocolate y espéculos es impresionante. Cada año, cada casa saca una edición especial y decora su tienda en consonancia. Y, bueno, si aún tenéis algo de frío podéis pedir un vaso de chocolate caliente para llevar. ¡Que nadie pase hambre en Bruselas!

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